
Se trata, sin duda de la Alhambra de Granada, perteneciente al arte nazarí, construída con materiales pobres sobre todo con mampostería y ladrillo; y con entramado de madera. La Alhambra es un conjunto palacial constituido por dos construcciones diferentes: por un lado, el Palacio del Generalife (siglo XIII) y por otro, la Alhambra en sí.
La alcazaba es la zona portificada hecha en el siglo XIII, aunque las obras del palacio comenzaron con el reinado de Mohamed I; este muro es muy grueso, forma quiebros y se adapta al relieve del monte sobre el que se sitúa. La planta es trapezoidal irregular con su vértice angulado desde lo alto de la ciudad y destaca en ella la Torre del Homenaje.
Entre los muchos edificios que forman la Alhambra, está la casa real o el llamado Palacio de Comartes que se levanta durante el reinado de Mohamed V y en el que se distinguen: el mexuar que es la sala de audiencias y de justicia donde el monarca recibe y atiende los asuntos de gobierno. Desde el mexuar se pasa al Patio de Comares que es la zona llamada diwan o palacio oficial al que corresponde el Patio de los Arrayanes y la Torre de Comares. En los lados menores se abren pórticos con siete arcos, el central más alto y ancho, que pueden ser angrelados o de mocárabes.
En el interior de la Torre de Comares está el salón de los Embajadores que servía para la celebración de actos solemnes. En esta estancia destaca la decoración con azulejos y de yeso con lacería, ataurique y epigráfica.

Además de estas estancias, la Alhambra consta del llamado Partal, el palacio más antiguo que era utilizado como palacio de recreo; y de un Baño Real al este del Palacio de Comares.
La Alhambra se basa en una arquitectura adintelada en la que los arcos solo son decorativos y están basados en la superposición de pilares sobre columnillas. Los arcos más utilizados son el arco de medio punto peraltado y se crea un tipo de columnillas típicas del arte nazarí al que pertenece la Alhambra con basa ática, fuste muy fino, muchos collarinos y un capitel de cuerpo cinlíndrico con un cuerpo cúbico encima y un pequeño cimacio.
La arquitectura de la Alhambra se ordena en torno a dos patios: no existe un centro arquitectónico delimitado. Para el visitante, el recorrido es una sorpresa continua ya que aparecen habitaciones grandes, pequeñas, oratorios, etc. Existe una gran fragmentación de espacios y una concepción laberíntica del mismo.